Ir al contenido principal

La encantadora geometría de Monika Buch



Hasta finales del siglo XIX la expresión artística más contemporánea se mantenía atada a la individualidad de su autor; es decir, a su personal elección de temas, a su manera de abordarlos y hasta a su particular forma de aplicar el pigmento o modelar un volumen. Con el cambio de siglo, muchos artistas empiezan a manifestar su interés por liberar al arte del enorme peso que tenía lo subjetivo del autor en la obra resultante.

Así, entre la segunda y tercera década del siglo XX, se propusieron lograr un arte de verdadero alcance universal para lo cual tuvieron que prescindir de las figuras conocidas del entorno material y concentrarse en el uso de la geometría y el color para significar una nueva realidad que se anunciaba más allá de lo visible.

Ciertamente, los avances de la ciencia y la tecnología dejaban en claro que el mundo había cambiado y que esos cambios se tendrían que reflejar en los comportamientos de las personas y en su manera de organizarse en sociedad. Las artes plásticas y la arquitectura cumplieron un importante papel en la promoción y concreción de estas ideas, y contribuyeron a consolidar un verdadero sentido social a través del arte público, así como de las alianzas entre diversas disciplinas como la ingeniería, la física o la psicología experimental. Esta experiencia convivió con el expresionismo abstracto americano o el arte informal europeo y alcanzó hasta la década del sesenta cuando fue revisado por la depuración del arte minimal o desestabilizado por el avasallante paso del pop art.


En ese vasto campo que tiene como eje el empleo de la geometría y el color para elaborar propuestas de carácter abstracto se ubica Monika Buch (Valencia, 1936), cuya obra está centrada principalmente en las corrientes del arte cinético y el arte óptico. La exposición que tiene lugar en la Fundación Chirivella Soriano está integrada por un nutrido número de dibujos, pinturas y estampas distribuidos a lo largo de los tres pisos del Palau de Joan de Valeriola. Las piezas cubren un periodo que se inicia en los años de formación de la artista en la década del cincuenta y alcanza hasta el presente.

Varios elementos otorgan singularidad al trabajo de Buch. Por una parte, su predilección por lo que se podría llamar una pintura programada. Un planteamiento que se inicia a partir de un único elemento: un cuadrado, por ejemplo, que es modificado sutilmente en su disposición y color en el espacio, dando lugar a encantadoras secuencias que además de entretener la mirada no dejan de ser el testimonio de una manera de entender la época en que fueron producidas.


Otro aspecto que llama la atención en la selección para esta muestra es la cualidad manual de su técnica. A diferencia de otros artistas que también formaron parte de esta corriente, Buch no busca el acabado impoluto, la factura perfecta y la impronta industrial. En su obra se aprecia el peso del boceto, las huellas del grafito luego de ser borrado o el trazo del pincel al aplicar el pigmento. Sin embargo, esto no resta méritos a la propuesta ya que lo que sobresale y domina es el juego perceptivo de las figuras ambiguas, los enigmáticos climas cromáticos que surgen por la composición calculada y otros aspectos que tienen que ver más con la acepción del color como una energía liberada en el lienzo o el papel. Este tono contenido de su propuesta destaca también en su apego al plano y a no incursionar, hasta donde nos deja ver la exposición, en la forma tridimensional y la arquitectura.

La muestra está dividida en siete secciones que no siguen un orden cronológico. Hay un grupo dedicado a la etapa de formación. Otro grupo se identifica como el de las obras lineales y está referido a una “geometría en estado puro”. Los modulares se articulan en torno a la repetición. Las figuras imposibles se centran en imágenes ambiguas que desafían la certeza perceptiva. En esa búsqueda de lo inestable se llega a la sensación de movimiento a través de las obras óptico-cinéticas. Un componente de mayor libertad en la forma y la ejecución se aprecia en el grupo de las casuales y finaliza la muestra con un capítulo denominado investigación, donde se aprecian ideas tal vez no desarrolladas del todo pero que surgen en las distintas etapas creadoras de la artista.

“Monika Buch. Trayectoria”. Fundació Chirivella Soriano. Del 4 de mayo al 9 de septiembre de 2018. Comisariado: . Más información en: www.chirivellasoriano.org y www.consorcimuseus.gva.es

También te puede interesar (enlaces patrocinados):
Rudolf Arnheim (2005). Arte y percepción visual. Alianza.

Donis A. Dondis (2017). La sintaxis de la imagen. Gustavo Gili.

Comentarios

Lo más visto

Jasper Johns, otras maneras de mirar lo conocido

Jasper Johns (Augusta, Georgia, 1930) es famoso por una pintura donde aparecen una serie de franjas horizontales y un conjunto de estrellas hechos con colores azul, blanco y rojo. La manera como distribuyó esta formas en la superficie del cuadro y el título que le dio, Flag, hicieron inevitable pensar en la bandera de los Estados Unidos. O no.
¿Abstracción o figuración? La ambigüedad generada por esta obra y el momento en que su autor la da a conocer terminó por definir la importancia de Johns en la historia del arte. Por una parte, el claro carácter geométrico de su pintura establecía una distancia, casi que una suerte de punto final, con respecto a la fluida gestualidad del expresionismo abstracto que desde mediados de la década del cuarenta marcaba el protagonismo de Estados Unidos en el arte mundial.

Pero también, al servirse de una imagen tan formalmente precisa y al mismo tiempo tan conocida, se hacía innecesario tener que definirla como abstracta o figurativa, como algo concre…

El pintor venezolano Hugo Baptista

El pintor Hugo Baptista (La Grita, Venezuela, 1935) forma parte de una generación de artistas venezolanos que entre las décadas del cincuenta y sesenta se mueve en varias vertientes de estilo: una que sigue la senda de la nueva figuración, otra que explora el arte informal y la que persiste en la abstracción geométrica.

En el caso de Baptista, su primera propuesta notable de trabajo se produce entre estas décadas y en ella se observa una predisposición hacia una abstracción lírica basada principalmente en el color, impregnada de un sentido poético que mucho debe a los grupos artísticos y literarios a los que estuvo siempre ligado.

La influencia literaria Esta filiación a intelectuales y creadores de otras áreas de la cultura debe mucho también a la actualización estética que tiene lugar en su país y que hará posible un cruce de ideas entre distintas prácticas. En una entrevista hizo ver la importancia que habían tenido estas agrupaciones en lo que él llamó su formación bohemia: “Ya no…

Marisol, una vertiente humana del pop art

Marisol Escobar fue una escultora de origen venezolano, quien hizo de la madera su principal material de trabajo. Su obra se desarrolló principalmente en Nueva York, en particular desde los años sesenta, por lo que su estilo frecuentemente es asociado con el pop art.

Ciertamente se pueden identificar influencias de Jasper Johns y Robert Rauschenberg, en especial en la incorporación de partes del cuerpo humano hechos en plástico o resina, así como otros objetos encontrados, como elementos que la artista usa en algunos ensamblajes.


Sin embargo, Marisol (París, 1930-Nueva York, 2016) no podría ser catalogada como un referente clásico del pop art, en parte por otras influencias que su figurativismo deja entrever. Así, algunos críticos han encontrado ciertas referencias al surrealismo, el arte popular estadounidense, el nuevo realismo, esculturas precolombinas e incluso al arte popular venezolano. Lo cierto es que todas esas posibles influencias derivan en el carácter y magnetismo tan fue…