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Mostrando entradas de agosto, 2018

La encantadora geometría de Monika Buch

Hasta finales del siglo XIX la expresión artística más contemporánea se mantenía atada a la individualidad de su autor; es decir, a su personal elección de temas, a su manera de abordarlos y hasta a su particular forma de aplicar el pigmento o modelar un volumen. Con el cambio de siglo, muchos artistas empiezan a manifestar su interés por liberar al arte del enorme peso que tenía lo subjetivo del autor en la obra resultante. Así, entre la segunda y tercera década del siglo XX, se propusieron lograr un arte de verdadero alcance universal para lo cual tuvieron que prescindir de las figuras conocidas del entorno material y concentrarse en el uso de la geometría y el color para significar una nueva realidad que se anunciaba más allá de lo visible.

Ciertamente, los avances de la ciencia y la tecnología dejaban en claro que el mundo había cambiado y que esos cambios se tendrían que reflejar en los comportamientos de las personas y en su manera de organizarse en sociedad. Las artes plástica…

En Distopía, Juan Cuéllar se vale del dibujo para señalar el vacío de la modernidad

Podría decirse que la naturaleza del dibujo es exploratoria, se funda en la observación y se desarrolla en la reflexión. El dibujo puede ser útil para esbozar un registro rápido de lo circundante pero también para un análisis más sustantivo de los objetos a partir de la forma y el contorno. A diferencia de la pintura, que se explaya en la sensibilidad de la mancha, el dibujo parece concentrarse en la esencia (más racional) de la línea. Por ello, el dibujo se hallaría a un paso de la representación fidedigna, contrario a la pintura cuya poética es siempre un estímulo para la abstracción emotiva.