lunes, 30 de octubre de 2017

Marina Núñez. Un cuerpo extraño


En la actualidad asistimos a una expansión vertiginosa de las fronteras gracias a la tecnología. Los avances en realidad virtual se han convertido en una especie de difuminador de los límites que atañen no solo al lugar físico donde estamos sino también a los del propio cuerpo que somos.

Esta apertura conceptual del mundo contemporáneo ha contribuido a trastornar lo que se entiende por humano, ya sea para relativizar la primacía del hombre renacentista o para superar sus barreras físicas o intelectuales a través de la biotecnología.

El nuevo escenario que se vislumbra en un entorno posthumano coincide con el ajuste social que ha permitido crear conciencia acerca de las desigualdades motivadas por diferencias de género, raza o religión. Y aunque ha habido avances significativos aún hay campos como el del sistema del arte contemporáneo, donde la mujer se halla lejos de satisfacer las exigencias de visibilización e igualdad.

Estas dos vertientes que configuran el futuro en buena parte de la sociedad occidental coinciden en la propuesta “Un cuerpo extraño” de la artista Marina Núñez (Palencia, 1966) para el programa “el IVAM produce” que organiza el museo valenciano.


Se trata de una fotografía de 80 metros cuadrados que se extiende sobre la fachada del museo, donde mediante un trampantojo se aprecia una mujer que emerge violentamente a través del muro, y gracias a técnicas de manipulación digital su rostro parece licuarse a medida que atraviesa la pared del edificio.

Toda la escena propicia una apertura de interpretaciones que intentan explicar el porqué de la expulsión violenta de la mujer, o de su motivación a impulsarse fuera del museo, así como de los cambios en el estado de la materia que experimenta su piel.

El proyecto pone de manifiesto el interés en la identidad femenina a través de los discursos de género, junto con la violencia simbólica o real que subyace en los estereotipos dominantes, temas que desde los noventa marcaron los inicios de Marina Núñez.

A partir del 2000 la artista incursionó en las técnicas digitales para producir fotografías y vídeos que hicieron más evidente una idea inestable del cuerpo como ser maleable o metamórfico, que la han conducido en los últimos años a una estética más cercana al cyborg de la ciencia ficción.

“Marina Nuñez. Un cuerpo extraño”. Institut Valencià d’Art Modern - IVAM. Guillem de Castro, 118. Valencia, España.  Del 26 de octubre de 2017 al 25 de marzo de 2018.


También te puede interesar:
 José Jiménez Jiménez, Marina Núñez Jiménez, Bernardo Pinto de Almeida, et al. (2015). Marina Núñez: El fuego de la visión. Comunidad de Madrid. Publicaciones Oficiales.

Marina Núñez, Iñaki Alvarez (2011). Marina Núñez: tapar para ver o "el ojo vago". Sala Exposiciones Rekalde.

Rosi Braidotti (2015). Lo posthumano. Gedisa.

Tots som Valentia


Al margen de si la creatividad se aprende o es innata, lo que sí parece cierto es que se manifiesta desde temprana edad y que requiere de una práctica constante con método y disciplina. De hecho, no se trata solo de un asunto de inspiración si no de una actividad que exige motivación, planificación, acción y reacción.

Según algunas opiniones, dejamos de ser creativos debido a un proceso de inhibición que ocurre durante el periodo escolar. En esta época, cualidades propias de un pensamiento creativo como son el riesgo y el error, son constreñidas en favor de la repetición, la pasividad y el conformismo, los cuales solo servirían para asegurar una buena calificación en el boletín.

Una consecuencia importante de este sistema de enseñanza es que inhibe el surgimiento de una individualidad creadora y por lo tanto de esa diferencia (talento, don, disposición) que cada uno tenemos y que es la base si no de una vida feliz por lo menos de una un poco más satisfactoria.

Movidos por el lema “todos somos diferentes”, el Centre del Carme está presentando “Tots som Valentia”, un proyecto de la Asociación Rebombori Cultural que resultó seleccionado en #Altaveu2016, la convocatoria del Consorci de Museos de Valencia que busca visibilizar iniciativas de cohesión social.


Para esta muestra participaron ocho organizaciones que atienden a colectivos considerados en riesgo de exclusión, como son Noupertres, la Casa Grande, Asindown, Asociación Alfil, Bona Gent, Asociación Valenciana para el Síndrome Prader-Willi y Asociación Valenciana de Sordos.

La exposición consiste en una serie de láminas de papel donde los participantes realizaron un dibujo cuyo tema era algún momento feliz en Valencia o algo que se quisiera cambiar de la ciudad. Para el montaje en la sala Contrafocs del Centre del Carme, cada lámina se colocó muy cerca una de la otra, creando una especie de gran mural que une la expresión individual con la visión de conjunto y fuerza de grupo.

Convencidos de que todos nacemos con la capacidad de crear, “Tots som Valentia” se conforma como una plataforma de expresión plástica útil y necesaria para comunicar ideas y sentimientos que contribuyan a fortalecer una personalidad única y original. Se demuestra entonces que iniciativas como esta son también muy importantes para valorar a largo plazo el proyecto de los centros expositivos de carácter público.

"Tots som Valentia". Centre del Carme. C/ Museo, nº 2. Valencia, España. Del 17 de octubre al 3 de diciembre. 

miércoles, 25 de octubre de 2017

Cristina Santos. Chemtrails

Foto: Fundación Chirivella Soriano

Con la aparición de los blogs y las redes sociales, la función informativa fue liberada de la única fuente institucional que tenía: el publisher. Ahora, una gran mayoría de usuarios asumen este rol de publishers o editores de su perfil de Twitter o muro en Facebook, y a muchos les tiene sin cuidado términos como veracidad, objetividad o imparcialidad.

Si a esto se suma el carácter indiscriminado y la velocidad con que se generan las informaciones, se entiende la sobreexposición noticiosa que nos rodea y la consiguiente afectación del análisis, la capacidad crítica y el sano hábito de contrastar y poner en duda lo que nos llega desde una fuente desconocida.

Cristina Santos (Vila-real, 1990) es una artista cuya obra orbita alrededor de estos temas. Así lo demuestra en su propuesta más reciente “Chemtrails”, una intervencion mural que se exhibe actualmente en la Fundación Chirivella Soriano, y que fue la ganadora de la VI Convocatoria de Sala d’arcs que organizó este centro de arte contemporáneo en Valencia.

Foto: Fundación Chirivella Soriano

La obra consta de un texto dibujado en pared que reproduce parcialmente los consejos de Facebook para detectar noticias falsas, y una doble composición fragmentada de fotografías de la estela de condensación que dejan los aviones en su vuelo. Son estas nubes artificiales conocidas míticamente como chemtrails las que sirven de base a la propuesta de la artista.

Las chemtrails es el nombre que la rumorología ha dado a esas estelas de los aviones cuando surcan los cielos. Según algunas personas no contienen vapor de agua sino químicos destinados a diversos y oscuros propósitos. Esta teoría conspirativa, que comenzó a finales de los noventa, justo con el inicio de la web 2.0, ha sido refutada por la comunidad científica.

La historia le sirve a Cristina Santos para conducir un discurso acerca de la verdad en las redes sociales. Por una parte, el texto con parte del decálogo de Facebook es al principio legible pero su progresiva falta de nitidez podría ser una metáfora del desplazamiento hacia abajo, el infinito scroll que rige nuestro tránsito por internet.

Las dos imágenes de los chorros de vapor que despiden los aviones están ensambladas a partir de diferentes tomas fotográficas, como si hubiesen sido construidas con fragmentos de diferentes observadores. La idea del ensamble nos remite al carácter social de la red, pero también a los diferentes puntos de vista que restan estabilidad a la información, y que parece ser la esencia de la imagen y su posible verdad en el mundo contemporáneo.

“Cristina Santos. Chemtrails”. Fundación Chirivella Soriano. Calle Valeriola, 13. Valencia, España. Del 6 de octubre de 2017 al 14 de enero de 2018.

jueves, 19 de octubre de 2017

Pablo Bellot. Actos de comunicación

Señales de humo_acto de comunicación nº 1

En los últimos años, el desarrollo de la tecnología ha llevado a un estado de hiperinformación que afecta sensiblemente la capacidad de asimilar los contenidos que se generan de manera incesante en la Red. Ante la pérdida de la cualidad racional y dialogante del lenguaje, el mensaje parece quedar relegado a “actos” de supervivencia comunicacional que dejan en evidencia una sociedad sin suficientes asideros. Desde hace cuatro años, Pablo Bellot (Alicante, 1976) asumió este problema como tema de investigación de la que han surgido ya más de veinte “actos de comunicación”, de los cuales el Centre del Carme exhibe ahora ocho de ellos.

Vibraciones_acto de comunicación nº 8

La muestra, organizada por el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, fue la propuesta que resultó ganadora de la convocatoria #Esclextes 2016. Integrada por varias instalaciones y vídeos, el proyecto parte del reconocimiento del fracaso de la funcionalidad comunicativa del individuo y desde allí plantea la exploración de formas alternativas de comunicar y (re) presentar. Estas vías son los llamados “actos de comunicación”, suerte de gritos o puñetazos a la mesa que de manera irónica y bajo una impronta punk se distinguen por ser discontinuos, agresivos, incompletos o desesperados.

Pintada_acto de comunicación nº 21

De estas posibilidades extremas de comunicación la exposición reúne un coche quemado sobre el cual pende un vídeo que muestra palabras como señales de humo, un conjunto de altavoces vuelto contra el suelo que niega su propia capacidad sonora, un gran escenario vacío dispuesto para un concierto de masas donde solo se oye el ostinato de una queja, un palpitante fogonazo de luz que transmite un mensaje en morse, una pintada casi invisible en la pared para una frase que nunca se concreta, una piedra lanzada como contenedora de ideas, y un bote de humo de salvamento marítimo que se activa inútilmente dentro una sala de exhibición.

Señal de auxilio_acto de comunicación nº 14

Estos actos de comunicación pueden también ser asumidos como la semblanza de las dificultades y límites que afectan a la libre circulación de ideas en la sociedad actual. Contribuyen a revelar el peso que la tecnología otorga a la velocidad de conexión, dejando a los contenidos diluirse en una incesante transmisión de datos. Esta saturación del mensaje a niveles inmanejables para la mayoría de las personas estaría produciendo una falta de conciencia histórica que podría tener consecuencias en un incierto futuro. En este sentido, la propuesta de Pablo Bellot coloca al arte como un posible catalizador de los sentimientos e ideas que estarían quedando al margen de la sociedad digitalizada en que estamos inmersos.

"Pablo Bellot. Actos de comunicación". Centre del Carme. C/ Museo, nº 2. Valencia, España. Del 6 de octubre de 2017 al 21 de enero de 2018.

martes, 17 de octubre de 2017

María Azorín. La hormiga viajera. Otra forma de ver el mundo


En el esfuerzo por dar cuenta cabal de la realidad circundante, el Renacimiento creó un punto de vista único, matemáticamente dirigido y centrado en el hombre como evocación de un ideal clásico. Ya en el siglo XX este principio es cuestionado abiertamente a través de enfoques como la fragmentación, el descentramiento y la desjerarquización, que servirán de soporte al reconocimiento político y cultural de grupos sociales tradicionalmente excluidos. Es en este contexto donde podría ubicarse la investigación de María Azorín (Valencia, 1985), artista de formación autodidacta que desde la fotografía aborda perspectivas alternativas para considerar el mundo que nos rodea.

Bajo el título “La hormiga viajera. Otra forma de ver el mundo”, el Espai d'Art Contemporani de El Corte Inglés ha reunido un conjunto de fotografías en mediano formato en las que Azorín indaga sobre una visión del entorno hecha desde el nivel del suelo. Se trata de una idea que inició en 2009 y que ha itinerado por diversos espacios culturales, en la que ha incorporado lugares conocidos de la Comunidad Valenciana, así como de Italia y Francia. El resultado son imágenes que desde el desconcierto de su inusual perspectiva se abren a la reflexión acerca de nuestro lugar en el mundo y el valor del horizonte como eje primordial de la visión.

En el aspecto formal son apreciables varias vistas que sorprenden por el manejo del desenfoque y por el efecto pictórico que consigue a través del encuadre y el color. En los temas seleccionados, las imágenes de las torres de Serranos, la catedral de Chartres o la torre inclinada de Pisa cuestionan la escala monumental que suele enaltecer las aspiraciones humanas. A ese objetivo apunta la metáfora de la hormiga, cuya visión de por sí muy deficiente, resulta útil para un recorrido diferente por el espacio público. La propuesta de la artista se torna así en una sutil invitación a revisar la mirada agringolada con que muchas veces vemos y creemos entender lo que ocurre a nuestro alrededor.

"María Azorín. La hormiga viajera. Otra forma de ver el mundo". Espai d'Art Contemporani . El Corte Inglés. Calle Pintor Maella, 37. Valencia, España. Del 27 de septiembre al 22 de octubre.

lunes, 16 de octubre de 2017

Fragmentos para la eternidad. Poéticas en torno a la ruina

Antonio Fernández Alvira. La dernière lueur, 2016

La ruina se asocia a estructuras arquitectónicas creadas por el ser humano que han sido olvidadas por falta de mantenimiento o una deliberada voluntad de destrucción. Como testimonios de un tiempo pretérito tienen importancia para historiadores, arqueólogos y antropólogos, y algunas son consideradas patrimonio universal. Durante el Renacimiento se convirtieron en vehículo de ideas estéticas y filosóficas, y en el romanticismo del XVIII alcanzaron la condición de lo sublime. Con el paso del tiempo, la representación artística de la ruina adquirió connotaciones morales acerca del devenir de la humanidad.

María José Planells. Vestigios biográficos, 2017

Bajo algunos de estos preceptos, la Fundación Chirivella Soriano presenta “Fragmentos para la eternidad. Poéticas en torno a la ruina”, un proyecto que busca acercarse a las diferentes visiones que puede alcanzar la idea de ruina en el arte contemporáneo. La muestra reúne las propuestas de los artistas Lida Abdul, David Bestué, Bleda y Rosa, Carmen Calvo, Óscar Carrasco, Antonio Fernández Alvira, Patricia Gómez y María Jesús González, María José Planells y Anna Talens. Distribuidas entre varias instalaciones, fotografías, esculturas y un vídeo, las obras han sido realizadas en los últimos años, con excepción de las dos piezas de Carmen Calvo que están fechadas en 1984 y 1996.

Patricia Gómez y María Jesús González. De re muraria, 2014

Ajustada a la idea de poética, entendida como el protagonismo de lo formal o expresivo de la obra de arte puesto en favor de un concepto o idea, las líneas temáticas de la exposición se podrían resumir por su orientación hacia el sentido de una historia política, la nostalgia personal, los requerimientos del exilio, lo efímero de lo que nos rodea, la apropiación museística de la ruina, la reconstrucción del recuerdo a través del despojo, la elocuencia de los materiales y el contexto que significan, el fracaso de la arquitectura, la congelación del pasado representado en un muro, y el sentido fragmentario de la identidad.

Anna Talens. Mural de la ausencia, 2009

En tiempos en que para muchos todavía resuenan frases apocalípticas que anunciaban el fin de la historia, la exposición contribuye a mostrar la relevancia que cobra el pasado cuando se valora desde su decadencia y olvido. De cara a la rapidez con que circula hoy la información y al vertiginoso declive del poder evocador de la imagen, se atiende a una dimensión temporal de lo humano expresada en el vestigio. Aquí reside tal vez la vía para encontrar las huellas que permitan enfrentar un incierto futuro o que nos reconforten con el carácter ruinoso de una eternidad cíclica.

“Fragmentos para la eternidad. Poéticas en torno a la ruina”. Fundación Chirivella Soriano. Calle Valeriola, 13. Valencia, España. Del 6 de octubre de 2017 al 14 de enero de 2018. Comisario: José Luis Giner.

domingo, 15 de octubre de 2017

El Saler per al poble, ara!


La Dehesa del Saler es una franja de arena ubicada a diez kilómetros al sur de Valencia, que separa la Albufera del Mar Mediterráneo. Su vegetación, conformada por un bosque de pinos y por plantas crasas, aloja a las aves que anidan en el canal que la atraviesa y en el marjal de su parte norte. En 1962, las autoridades locales, animadas por el fervor turístico, promovieron un plan para urbanizar este territorio. El comienzo de las obras reveló su efecto pernicioso y dio lugar a fuertes críticas entre biólogos y ambientalistas. En la década del setenta, en plena dictadura, la protesta del movimiento ciudadano se hizo más activa y al amparo del lema “El Saler per al poble” logró más tarde la paralización de las obras.


Para ilustrar esta historia, la Universitat de València está presentando “El Saler per al poble, ara!”, una exposición compuesta por documentos oficiales, manuscritos, posters, fotografías, planos y vídeos, entre otros objetos. El proyecto rememora la lucha ciudadana en contra de los planes urbanísticos realizados en este importante enclave natural de Valencia. Los objetos exhibidos datan de los años sesenta del siglo XX hasta el presente, con algunos proyectos que remiten a finales del XIX. Enmarcada en el treinta aniversario de la declaración de la Albufera como parque natural, la muestra cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Valencia y el patrocinio de Caixa Popular.

Foto: Eduardo Alapont

La exposición está organizada cronológicamente, con capítulos o secciones distribuidas por décadas, en las que se atienden a los proyectos más tempranos no construidos, el análisis del proyecto urbanizador ejecutado, el movimiento ciudadano en los setenta, la paralización del plan y las reivindicaciones que aún están pendientes. Destaca una emisión del programa “Tierra salvaje” de Televisión Española, el cual ayudó a concienciar sobre la singularidad del ecosistema de la Dehesa. De igual modo, son impactantes las imágenes que comparan el paisaje original antes de las obras y los cambios provocados por la implantación de edificios, el campo de golf y el paseo marítimo.


La exposición también pone de relieve el hecho de que esta lucha a pesar de sus victorias, como la declaración del Parc Natural de l’Albufera en 1986, aún tiene puntos pendientes. Entre estos se cuentan la recuperación del entorno natural y la suerte de las edificaciones que hoy quedan en el sector, un aspecto donde la continua participación de los vecinos seguirá siendo será decisiva. En este sentido, el catálogo publicado en ocasión de esta muestra permite actualizar los registros científicos, culturales y sociales que serán esenciales para proyectar las mejoras futuras de este entrañable paisaje valenciano.

“El Saler per al poble, ara!”. Centre Cultural La Nau, Sala Estudi General. Del 31 de mayo al 15 de octubre de 2017. Comisarios: Carles Dolç Soriano, Tito Llopis, Felipe Martínez Llorens, Luis Alberto Perdigón Fernández y Maria Josep Picó Garcés.

lunes, 9 de octubre de 2017

Eltono. Anomalías

Eltono

A partir de los años cincuenta del siglo XX, una parte de la vanguardia intelectual europea lanzó una importante acusación. Según ellos, el arte occidental se había convertido en una enorme acumulación de imágenes que pretendían representar una realidad en la que, paradójicamente, no había rastro de la vida verdadera de las personas. Para recuperar este reencuentro vital con el arte, el grupo conocido como Internacional Situacionista se propuso valorar la cotidianidad y en especial el sentido irreverente con que definían su relación con la ciudad. El colectivo se planteó esta tarea a través de estrategias como la deriva, una especie de recorrido emocional y anómalo por el espacio público que en contra de los trayectos rutinarios buscaba señalar una autonomía individual.


Esta referencia histórica, a la que se podrían sumar los previos del grafiti en Estados Unidos, es útil para introducir el trabajo del artista conocido como Eltono, quien está presentando una exposición en la galería Set Espai d’Art. Allí ha reunido un conjunto de varias esculturas, dibujos y objetos pintados que proponen una narración plástica de la urbe. La muestra se complementa con fotografías y videos que dan cuenta del proceso creativo del autor en la producción de estas obras ejecutadas expresamente para este proyecto.


Nacido en las afueras de París, Eltono (1975) posee unos marcados antecedentes como grafitista y ha hecho de la geometría y el color su lenguaje predilecto. La exposición en el Set Espai d’Arte, titulada “Anomalías”, que cuenta con el apoyo del Instituto Francés, se compone de tres partes. La primera está formada por esculturas debidas al recorrido del artista por Valencia. La segunda es un grupo de dibujos realizados dentro de los autobuses en movimiento de la EMT. El último grupo son rocas encontradas cerca de la galería, que el artista pintó y luego pateó hasta el interior del espacio expositivo, dejando que la pérdida del pigmento se integrara a la circunstancia de la obra.


El trabajo de Eltono destaca por la riqueza de color y geometría que posee, con lo cual se suma a la corriente de abstracción geométrica que fue importante en el siglo XX. Pero en especial su propuesta es relevante por la manera creativa en que incorpora las circunstancias de la ciudad y la deriva urbana. Allí encuentra una vía para acercar el arte y la vida, no ya como un delirio poético sino como una posibilidad cercana y concreta, lúdica y alegre, que se manifiesta al alcance y comprensión del ciudadano común cuya dimensión estética se busca reivindicar.

“Eltono. Anomalías”. Set Espai d’Art. Plaza Miracle del Mocadoret, 4. Valencia, España. Del 15 de septiembre al 11 de noviembre de 2017. 


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jueves, 5 de octubre de 2017

Adrián Torres. Transition


La arquitectura presta atención a dos componentes vitales: la organización del espacio habitable y la relación del ser humano con los elementos naturales. En medio de estos dos supuestos extremos se halla la interacción social, lo que hacemos públicamente en nuestro acontecer por la ciudad. El vínculo con la ciudad muchas veces está condicionado por la rutina y los ritmos propios de cada habitante. El arte y la arquitectura pueden ayudar a expandir la conciencia de esta relación y a ver con otros ojos y otro tiempo la preeminencia sensible que pueden tener la sombra, lo vegetal y la brisa como vivencia del entorno.

Esto es lo que ha planteado el arquitecto Adrián Torres Astaburuaga, en colaboración con Fumiko Ikemoto, para su obra Transition (2017) que se inscribe dentro del programa “l’IVAM produeix”, que lleva adelante el Institut Valencià d’Art Modern. Transition es una instalación de 100 m2 y 25 metros de largo ubicada en la explanada de la fachada del museo valenciano que funcionalmente está concebida para contener la irradiación solar de estos meses. La propuesta se desarrolla a partir de una suerte de gazebo reticular y modular, hecho en madera, con toldos y plantas. La estructura de carácter temporal dispone de plataformas y listones que invitan al visitante a recorrerla o sentarse y a hacer de ella una zona de transición entre la inclemencia térmica del verano y el espacio interno del museo.


Se trata de un dispositivo multipropósito que bien puede servir de anfiteatro, escenario para eventos, sitio de una exposición o área de descanso. El complemento vegetal de este punto de encuentro ciudadano, como también lo entienden sus creadores, lo dan las plantas seleccionadas que se ubican dentro del tipo de las crasas o suculentas, que pueden almacenar importantes reservas de agua por largos períodos de calor.


En un plano más conceptual, la obra de Adrián Torres busca destacar la primacía del cambio como condición de la vida contemporánea. De allí la incertidumbre que frecuentemente nos aqueja por la movilidad física y espiritual a la que nos vemos sometidos. Sumidos en procesos de transformación constante, el destino del urbanitas parece ser el de una transición infinita sin un punto claro de llegada.

Adrián Torres. Transition [Crasas Garden Installation]. Institut Valencià d’Art Modern - IVAM. Guillem de Castro, 118. Valencia, España. del 22 de junio al 29 de octubre de 2017.


lunes, 2 de octubre de 2017

Internacional Situacionista

Asger Jorn. The Disquieting Duckling, 1959. Museum Jorn

Qué es

La Internacional Situacionista fue un movimiento de vanguardia europeo altamente politizado que tenía como objetivo la crítica de la sociedad contemporánea y la transformación radical de la realidad a través de la construcción de “situaciones”. Estas situaciones buscaban generar ambientes y acontecimientos a fin de alterar el orden establecido de las cosas y allanar así las fronteras que separaban el arte y la vida. Aunque se expresó a través de la pintura y el cine no podría hablarse de un estilo situacionista sino de un manejo situacionista de tales medios.

Un poco de historia

Conocido también como Situacionismo, se trata de un movimiento artístico, político y cultural inspirado por la Internacional Situacionista. Esta organización fue creada por un grupo de artistas e intelectuales revolucionarios reunidos en Cosio d’Arroscia, Italia, en 1957, quienes provenían de otros colectivos de vanguardia como la Internacional Letrista, el Movimiento Internacional por una Bauhaus Imaginista, CoBrA y la London Psychogeographical Association. Entre sus miembros figuran Guy Debord, Michèle Bernstein y Asger Jorn. Con un importante papel de inspiración ideológica en las jornadas del Mayo Francés de 1968, la Internacional Situacionista se disolvió en 1972.

Pinot Gallizio. Industrial Painting, 1958. Tate

De qué trata

El ideario de este movimiento está recogido en el libro La sociedad del espectáculo (1967), de Guy Debord. Allí confluyen algunas de las posturas marxistas de Anton Pannekoek, Rosa Luxemburgo o Georg Lukács, junto con el rescate de la faceta más crítica del surrealismo. Con este entramado teórico, el Movimiento Situacionista se propuso atacar la sociedad de clases desde la valoración plural de la vida cotidiana como vía para enfrentar el dominio capitalista y la conversión del mundo en mercancía.

Este cometido significaba cuestionar el sistema del arte a través de estrategias que tenían una
marcada implicación política. Entre ellas está el détournement y la deriva. El primero distorsiona el significado y uso de algún objeto característico de la sociedad de masas para producir con ello un efecto crítico. El segundo, una versión ampliada de la psicogeografía, plantea una revisión de las formas de experimentar la vida urbana a partir de las emociones. Por esta vía se esquiva la rutina y las costumbres paralizantes, reducto este donde se fundaría la lógica hegemónica del capitalismo.

Constant. Symbolic Map New Babylon, 1969. Gemeentemuseum La Haya

Nombres a considerar

El “estratega” Guy Debord (1931-1994), los artistas Constant Nieuwenhuys (1920-2005), Ralph Rumney (1934-2002), Asger Jorn (1914-1973) y Pinot Gallizio (1902-1964); los escritores Alexander Trocchi (1925-1984), Raoul Vaneigem (1934) y Michèle Bernstein (1932); y el arquitecto Attila Kotányi (1924-2003).

Lecturas recomendadas