Atsuko Tanaka: la expansión de la pintura



La artista Atsuko Tanaka (1932-2005) forma parte de la generación que lideró la vanguardia creadora en Japón a partir de la posguerra. En los años cincuenta, Tanaka se incorporó a grupos experimentales como Zero-kai y Gutai, donde fue una de sus figuras más destacadas. Famosa por obras como Electric Dress (1956) y Work (Bell, 1956), su trabajo es una indagación no convencional para expandir los límites de la pintura a través de la luz, el sonido y los objetos cotidianos.


Una generación marcada por la posguerra

La artista Atsuko Tanaka nació el 10 de febrero de 1932 en la ciudad portuaria de Osaka, en Japón. Su infancia y juventud estuvieron marcadas por eventos como el bombardeo de Osaka en 1945 y la posterior rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial. El entorno cultural que rodeó a los jóvenes durante la posguerra se vio bastante animado por el espíritu de reconstrucción y libertades. Este ambiente influirá en gran medida en el desarrollo de un arte de vanguardia dirigido a diferenciarse de los estilos abstractos predominantes en Occidente.


Vista de la ciudad de Osaka en 1933. Vía Wikipedia

La experimentación como vocación

En 1950, Atsuko Tanaka comenzó su formación artística en el departamento de pintura occidental del Colegio Municipal de Artes de Kyoto, hoy Universidad de las Artes de la Ciudad de Kyoto. Al año siguiente dejó estos estudios y asistió al Instituto de Artes del Museo Municipal de Arte de Osaka. En estos tiempos, Tanaka conoció a Akira Kanayama, quien le aconsejó explorar nuevos lenguajes artísticos y más tarde la invitó a integrarse al colectivo de artistas Zero Society (Zero-kai). Este grupo de carácter experimental había sido fundado por Kanayama, Kazuo Shiraga y Saburo Murakami, entre otros.


La exploración personal de la pintura

Entre 1955 y 1965, Tanaka y otros componentes de Zero-kai formaron parte de Gutai, el primer grupo artístico radical de Japón, fundado en 1954 por Jiro Yoshihara. Como miembro de Gutai, Tanaka creó varias de sus obras más icónicas como Electric Dress (1956), Work (Bell, 1956), y Work (Pink Rayon, 1955).

En estos trabajos incluyó el sonido y la luz como vías para experimentar el espacio desde su idea de pintura. Luego de dejar el grupo, en 1964, Tanaka se dedicó a crear pinturas hechas con resina sintética que aplicaba sobre telas de gran formato.


El desafío a las convenciones del arte

Atsuko Tanaka murió el 3 de diciembre de 2005, en Nara, Japón. Sus pinturas y esculturas abstractas, así como sus performances e instalaciones desafiaron las nociones convencionales de las obras de arte, y contribuyeron a expandir el concepto artístico de belleza a otros objetos de uso cotidiano.

A lo largo de su carrera tuvo varias exposiciones individuales, pero fue a partir del 2000 que su trabajo fue objeto de un mayor interés curatorial y académico. Una importante muestra retrospectiva fue "Atsuko Tanaka: the Art of Connecting", que viajó a Birmingham y Tokyo, y que se presentó en el Espai d’art contemporani de Castelló, entre 2011 y 2012.


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Atsuko Tanaka: The Art of Creativity. Lorenza Barboni, Yuko Hasegawa, Mizuho Kato, Jonathan Watkins. Ikon Gallery, 2011. 225 páginas.

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