La risa que se enfrentó a la dictadura



Entre 1972 y 1976 circuló en España la revista Hermano Lobo, un semanario que revolucionó el humor durante los últimos días de la dictadura franquista. Allí colaboraron grandes practicantes del humor y la ironía, quienes con sus dibujos y breves textos se reían de los censores y represores del régimen y definían una manera de ser rebelde, progresista y divertido. Una exposición en el Centre Cultural La Nau se dedica a estudiar este momento en los previos de la transición española.


Hermano Lobo: un humor explícitamente político

La revista Hermano Lobo apareció en junio de 1972, por iniciativa del editor José Ángel Ezcurra (que venía editando Triunfo desde 1962) y del humorista gráfico Chumy Chúmez.

En ese momento Ezcurra y Chúmez pensaron que se podía sumar al humor surrealista y costumbrista de La Codorniz, otro explícitamente político, que rompiera los límites de la escasa tolerancia franquista hacia la libertad de expresión.

La publicación semanal estuvo en la calle hasta 1976 y reunió a extraordinarios dibujantes como Chumy Chúmez, Manolo Summers, El Perich, Forges, Miguel Gila, Andres Rábago, Joaquín Rodríguez Dodot, Vallés, Cesc, Ramón o Quino.

Entre la nómina de escritores figuran Manuel Vicent, Francisco Umbral, Carlos Luis Álvarez Cándido, Jimmy Giménez Arnau, Rosa Montero, Manuel Vázquez Montalbán, Eduardo Haro Tecglen, Luis Carandell, Jaime Millás o Emilio de Cruz Aguilar.

Era una redacción risueña, excepcional y políticamente comprometida con la conquista de las libertades.

Hermano Lobo y otras revistas satíricas contemporáneas, como Por Favor o El Papus, fueron instrumentos dinamizadores del cambio, finalmente consumidas por el mismo cambio. Murieron cuando la Transición todavía no había culminado.

Aun así demuestran que la narrativa —la ficción histórica— según la cual la Transición fue divisada desde dentro del franquismo es sencillamente falsa.

Hicieron falta fuerzas sociales en la calle, pero también fuerzas intelectuales en los periódicos, para ir más lejos de los que los franquistas “reformistas” pretendían.


Un homenaje a los humoristas que abrieron espacios de libertad

La exposición “Hermano Lobo (1972-1976): un huevo duro para El Caudillo” se acompaña de un libro-catálogo en el que intervienen Josep Lluís Gómez Mompart, Francesc Salgado, Ramón Tena, Gerardo Vilches, Jaume Guillamet y Francisco Segado, reconocidos especialistas en humor periodístico durante la Transición. Un texto de Manuel Vicent abre la publicación que cierra otro de Jaime Millás. 

El proyecto es también un homenaje a unos humoristas que a través del dibujo, la caricatura y la palabra escrita abrieron en el tardofranquismo espacios de libertad que la Transición, a continuación, iba a requerir.

El subtítulo de la exposición tiene explicación. El primer nombre elegido para la revista fue El Huevo Duro. Como fue tildado de inaceptable por la censura alguien sugirió quitarle agresividad y ponerle El Huevo Blanco. La humorada no fue tolerada y, finalmente, se quedó Hermano Lobo

Evidentemente, la censura y los mecanismos coactivos del régimen franquista hacia las publicaciones humorísticas son parte fundamental de la exposición, como lo fueron en la vida de Hermano Lobo.


"Hermano Lobo (1972-1976). Un huevo duro para El Caudillo". Centre Cultural La Nau. Del 24 enero al 14 mayo de 2023. Comisariado: Antonio Laguna y Francesc-Andreu Martínez. Más información: uv.es

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