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El arte puede beneficiar tu salud: aprovéchalo

Participantes en un evento de Meet me at the Museum  National Museums Liverpool. Foto: Happy Older People

Es cierto: el arte puede afectar la salud. Por ejemplo, el Síndrome de Stendhal, un trastorno que reveló las consecuencias que sufre un individuo cuando se expone a obras de arte de extrema belleza. El síndrome debe su nombre al escritor francés Henri Beyle, más conocido por su seudónimo Stendhal, quien padeció un cúmulo de sensaciones y emociones después de visitar la Basílica de la Santa Cruz en Florencia, en 1817: “me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme", relató poco después.

A finales de los años setenta del siglo XX, el trastorno fue definido como Síndrome de Stendhal a partir de la recurrencia de pacientes que experimentaban vértigo, palpitaciones o un elevado ritmo cardíaco cuando visitaban los monumentos y museos florentinos. Aunque algunos lo cuestionan por considerar que se trata de una exageración con fines turísticos promovida desde la ciudad, otros psicólogos clínicos no dudan en reconocer la veracidad del trastorno.

Un último deseo: visitar el museo

También son conocidos los efectos del arte en los pacientes terminales que reciben la oportunidad de hacer una visita a museos como el Rijksmuseum de Amsterdam, donde podrán admirar por última vez algunas de sus obras favoritas. La idea es promovida por voluntarios con formación médica agrupados en la asociación Stichting Ambulance Wens, que opera en los Países Bajos. Su objetivo es cumplir los deseos de pacientes terminales inmóviles a quienes se les facilita ambulancias especialmente equipadas para este tipo de traslados. Aunque no se llegue a identificar un efecto de mejoría en la salud de los pacientes, sí es posible reconocer su función paliativa y el claro componente humanitario que sostiene iniciativas como estas.

Voluntarios de Stichting Ambulance Wens acompañan a una paciente en una visita al  Rijksmuseum

En busca de la verdad científica

Pero esta relación entre arte y salud ha sido estudiada con mayor rigor por investigadores como Enzo Grossi, quien es director científico de la Fondazione Villa Maria. Grossi ha participado en varias evaluaciones del impacto de las experiencias estéticas en la reducción del estrés y el aumento de la sensación de bienestar. Estos estudios se ocupan de medir el cortisol, una hormona cuyos niveles aumentan cuando el individuo es sometido a fuertes cargas de estrés. En un experimento realizado el año pasado, los participantes fueron conducidos hasta muy cerca del interior de la cúpula del Santuario de Vicoforte en Italia. El análisis de las muestras de saliva antes y después del ascenso arrojó una variación importante en los niveles de cortisol, y junto con las entrevistas realizadas a cada individuo, permitió establecer con base científica los beneficios que el arte puede aportar a la disminución de los niveles de angustia de las personas.

De Mattis - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=30329159
Mattia Bortoloni y Felice Biella. Decoración del interior de la cúpula del Santuario de Vicoforte, 1746-1748. Foto: Wikipedia

¿Pero el arte puede mejorar la salud?

Depende de lo que se entienda por salud. La valoración de los efectos del arte en el organismo son producto también de una definición que hoy en día es mucho más amplia. Así, según la Organización Mundial de la Salud, la salud es “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Tal apertura del concepto ha dado cabida a prácticas que desde el arte y la cultura se ocupan de los efectos favorables que tendría el empleo de terapias alternativas. Estas experiencias llevan ya muchos años y cada vez aumenta el interés por parte de las autoridades sanitarias de ámbito local o regional.

Algunas experiencias relevantes

Activa-Cultural en Valencia

En el contexto valenciano, el pasado mes de febrero la iniciativa Activa-Cultural recibió un reconocimiento de buenas prácticas por parte de la Conselleria de Sanidad Universal y Salud Pública de la Generalitat Valenciana. Activa-Cultural es un proyecto impulsado por el Centro de Innovación Las Naves, el Hospital General y el Museo d’Historia de València, cuyo objetivo es estimular la prescripción de encuentros sociales y culturales a través de los centros de atención primaria pertenecientes al área del departamento Valencia-Hospital General. En concreto, se trata de organizar visitas guiadas a museos como parte de un tratamiento que puede mejorar la salud y la calidad de vida de las personas mayores. El reconocimiento a Activa-Cultural se entregó principalmente por los innovadores medios empleados para promover un envejecimiento activo que reduzca el aislamiento y favorezca el acceso a la cultura, algo que sin duda ayudará al bienestar físico y psicológico de esta población.

El Museo de Bellas Artes de Montreal

Por su parte, a finales del año pasado, un grupo de médicos en Canadá inició la prescripción de visitas gratuitas a los museos. Según el acuerdo entre el Musée des beaux-arts de Montréal y la asociación Médecins Francophones du Canada, los médicos participantes en el programa prescriben hasta cincuenta visitas gratuitas al año para un paciente y su cuidador. Cada prescripción permite, además, la entrada a un máximo de dos adultos y dos niños menores de diecisiete años. Así, aseguran, la prescripción es terapéutica para el paciente y a la vez preventiva para sus acompañantes. Entre los pacientes que se benefician de esta iniciativa están aquellos que sufren de depresión, diabetes y enfermedades crónicas.

Museos Nacionales de Liverpool

El Reino Unido también tiene también una importante trayectoria en este campo donde destacan varias organizaciones, entre ellas la Culture, Health and Wellbeing Alliance. Para esta asociación, el compromiso cultural y la participación inciden en la transformación de la salud y el bienestar, sobre todo a través de prácticas que promuevan el uso de la imaginación y la creatividad. Además, desde este organismo y su predecesor, la National Alliance for Museums, Health & Well-being, se han llevado a cabo distintos estudios, experiencias, así como un glosario que busca poner en común las distintas disciplinas y áreas de trabajo involucradas. Una experiencia valiosa es la que adelanta el consorcio de los Museos Nacionales de Liverpool. Se trata de Meet at the Museum, un evento gratuito que se realiza cuatro veces al mes para que las personas mayores compartan sus recuerdos. Al evento se puede asistir solo o con amigos y la idea es reunirse para algo muy simple: conversar, una actividad que incide favorablemente en la salud cognitiva y la memoria. Los temas varían desde una obra literaria, grandes mujeres de la historia, la naturaleza y la Pascua, hasta los cambios en los sistemas de transporte.

Qué esperar en el futuro

Los estudios científicos como los del profesor Grossi, así como las iniciativas que se están implementando en Valencia, Canadá o  Reino Unido permiten ver las claras ventajas que seguirá brindando esta relación entre arte y salud. Para médicos como Hélène Boyer, vicepresidente de Médecins Francophones du Canada, es incuestionable que “producimos hormonas cuando visitamos un museo y que estas hormonas son responsables de nuestro bienestar”. De allí se comprende el entusiasmo que arropa a profesionales como Nathalie Bondil, directora del Musée des beaux-arts de Montréal, quien no duda en pronosticar que “en el siglo XXI la cultura será para la salud lo que el ejercicio físico en el siglo XX”.

También te puede interesar (enlaces patrocinados):
Los imaginarios colectivos, la salud pública y la vida. Miquel Porta (Ed.). Los Libros de la Catarata, 2019. 224 páginas.

Arte y bienestar.  Josep Gustems (Ed.). Universitat de Barcelona, 2014. 149 páginas.

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