lunes, 1 de octubre de 2018

El museo está desnudo


La historia de un museo se puede contar con esplendor. Unas veces desde su trayectoria como coleccionista, otras desde el impacto de sus exposiciones, o según el alcance de su implicación social. Algo no tan frecuente es hacerlo desde su desnudez. Una desnudez que revela la piel del museo: el muro que sirve de soporte a las obras y que delimita el espacio de la contemplación. Una desnudez de otra anatomía, no la del hito arquitectónico, sino la de su memoria documental que al margen del relato laudatorio nos deja ver su constitución y funcionamiento.

Patricia Gómez (Valencia, 1978) y María Jesús González (Valencia, 1978) han desarrollado un proyecto específico en las dos plantas de la sala 6 del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), como una manera de mirar su próximo treinta aniversario. En la primera planta, las artistas idearon sacar del muro capas de pinturas acumuladas exposición tras exposición para así revelar la memoria arqueológica del museo desde su inauguración en 1989. En la planta superior se persigue un objetivo similar pero a través de una extensa cronología que ofrece una narrativa de su historia contada a partir de cartas, facturas, minutas, contratos y otros extractos del archivo documental. El método de trabajo utilizado para esta instalación remite a la arqueología, cuya disposición científica permite controlar la deriva exultante y asumir la historia del museo como un proyecto de hombres y mujeres comprometidos con el arte y la sociedad, que triunfan en sus objetivos pero que a veces también pasan por dudas y zonas de penumbra.


La primera planta posee un aspecto plástico y expresivo que proviene del cromatismo propio de cada una de las unidades estratigráficas y de la técnica empleada para su extracción. El resultado visual conecta en cierta medida con el arte informal, pero a diferencia de aquella corriente artística que buscaba alejarse de cualquier dominio racional, aquí la composición está organizada por una línea de tiempo que revela, no obstante, una coincidencia de propósito: ver el arte (y su gestión) como un proceso enteramente humano. La otra parte de la instalación es también un ejercicio de transparencia documental que amparado en el diagrama conocido como Matriz de Harris ayuda a contextualizar aún más el carácter abstracto de la historia mural que se cuenta en la primera planta.

Está búsqueda de la memoria social que subvierte la pureza del muro y lo convierte en una suerte de vestigio es también otra manera de considerar la frontera del museo en el presente siglo. Ese punto donde termina un modo de pensar el museo moderno (el cubo blanco como contenedor) y se abre otra "musealidad" cuya conclusión no tiene que ser la exposición, cuyos límites son más permeables y que hoy en día se plantea con más fluidez el tránsito entre lo real y lo virtual.


“Patricia Gómez y María Jesús González. Hasta cota de afección”. Institut Valencia d’Art Modern. Del 21 de junio al 5 de octubre de 2018. Más información en: www.ivam.es

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