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¿Ornamento = delito? Colección Per Amor a l’Art


En 1908, el austriaco Adolf Loos publicó el artículo “Ornamento y delito”, el cual defendía un nuevo estilo llamado a superar el aditivo ornamental que aún predominaba en la arquitectura del momento. Loos, quien consideraba el ornamento como algo anacrónico y costoso, abrió el camino para hacer de la función el eje racional de la forma y el material, una idea que pronto suscribieron los primeros teóricos de la abstracción.

En el empeño de alcanzar la autonomía del arte, una parte importante de la vanguardia abstracta de la primera mitad del siglo XX proclamó la supremacía y depuración de la forma y el color como medio para lograr una obra trascendente. Entre finales del siglo XX y principios del XXI, surgió una revaloración del ornamento que lejos del fragor de los enfrentamientos entre abstractos y figurativos, propone su recuperación en acepciones que giran en torno a lo banal, lo experimental y la relación arte-vida.


Una revisión de esta última idea, desde la perspectiva del arte contemporáneo internacional, es lo que trae la exposición “¿Ornamento = delito? Colección Per Amor a l’Art” que presenta Bombas Gens. Centre d’Art. Se trata de una muestra que reúne un notable grupo de obras realizadas por más de cuarenta autores de distintas latitudes, provenientes de los fondos de la importante colección valenciana Per Amor a l’Art. El conjunto destaca por la variedad de técnicas, medios y lenguajes, así como por la resonancia de sus artistas y la calidad de las realizaciones que se muestran públicamente por primera vez. La nómina de creadores incluye nombres como Anna-Eva Bergman, Miguel Ángel Campano, Ángela de la Cruz, Inma Femenía, João Maria Gusmão y Pedro Paiva, Richard Hamilton, Teresa Lanceta, Robert Mapplethorpe, Irving Penn, José María Sicilia e Ian Wallace.


La exposición ofrece un recorrido alternativo por la abstracción que se aleja del núcleo duro de la forma inspirada por la razón, la Historia o la trascendencia espiritual. El “ornamento” es, en este caso, el vehículo para considerar discursos abstractos que lejos del purismo de la geometría y la mancha, no dudan en ostentar sus raíces callejeras, anecdóticas, naturales o marcadamente humanas que las sustentan. Esta posibilidad de “contaminar” el predominio formal de la obra con otras circunstancias que eluden cualquier pretensión hegemónica remite a la revisión post estructuralista de los años sesenta. Este nuevo enfoque dio protagonismo a una concepción de la forma que había sido relegada en el planteamiento de Loos por ser femenina y primitiva, y que dio pie, ya en la segunda mitad del siglo XX al interés académico y museístico por las artesanías, las perspectivas de género y los grupos étnicos históricamente desplazados.

Es la revisión de esta apertura semántica y cultural de la forma abstracta la principal contribución de “¿Ornamento = delito?”, una postura curatorial que se justifica cada vez más si se atiende a la configuración política que hoy en día determinan lo banal, lo efímero y la sociedad digital hiperinformada, y que anuncian en cierto modo el contexto de los nuevos desafíos que el infatigable proyecto abstracto tiene por delante.

“¿Ornamento = delito? Colección Per Amor a l’Art”. Bombas Gens. Centre d’Art. Avenida Burjassot, 54. Valencia, España. Del 8 de julio de 2017 al 25 de febrero de 2018. Consulta más información en: www.bombasgens.com.

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Matt Gibberd,‎ Albert Hill (2017). El ornamento es delito. Phaidon.

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