Ir al contenido principal

El sentimiento del color recorre la obra de Soledad Sevilla

De seda azul medianoche, 2018

Soledad Sevilla está presentando en el Centro Cultural Bancaja la exposición “El sentimiento del color”. El título es conveniente para proponer una especie de hilo conductor que recorre la extensa trayectoria de la artista valenciana en su empeño por lograr una representación sensible del espacio y la luz.

Se trata de la primera retrospectiva de esta creadora en su ciudad natal, en la que se han reunido más de cuatro décadas de trabajo. La exposición cuenta con casi cincuenta obras fechadas entre 1975 y 2018, y está organizada en seis capítulos según las siguientes series o etapas: Geometría de los setenta, El color y Las meninas, La Alhambra y Los toros, Insomnio, Los Apóstoles, y Nuevas lejanías y Luces de invierno.

Las piezas provienen de la colección de la propia artista y de otros fondos de gran importancia como el Museo Reina Sofía, la Fundación Juan March, el Museo de Arte Contemporaneo de Alicante, la Colección Caixabank, el MACBA, el Banco Sabadell, la Galería Marlborough y la Fundación Bancaja, entre otros.

De manera simultánea, Soledad Sevilla ha ejecutado en uno de los muros de la sala una intervención efímera de gran formato titulada Te llamaré hoja, donde reitera su búsqueda poética en un doble sentido: por una parte, a través de la acumulación de numerosas hojas serigrafiadas que nos hablan de una visión exuberante de la naturaleza, y por la otra, de su caducidad inherente e inquietante que nos revela la fugacidad de la vida.

Junto con la exposición se ha editado un catálogo donde además de los textos de las comisarias y las reproducciones de las obras presentes en sala, se ha incluido también un análisis del teórico y crítico Alfonso de la Torre. El proyecto también cuenta con un programa de talleres dirigidos a escolares, personas con diversidad funcional o colectivos en riesgos de exclusión, que se pueden consultar en este enlace.

Uno de los aspectos sustanciales del trabajo de Soledad Sevilla es la manera en que ha logrado abrirse paso dentro de la abstracción sin asumir el extremo del rigor racionalista. Las aperturas sensibles en el lenguaje de la línea, la geometría o la repetición serial siempre suponen un riesgo para un artista sin la suficiente preparación. En este caso, la subjetividad que da paso a la elocuencia del color, al tejido de las pacientes tramas pictóricas, al cruce de referencias y a los grandes formatos, terminan por revelar una maestría que hacen de la contemplación de estas obras una experiencia única y recomendable.

“Soledad Sevilla. El sentimiento del color”. Centro Cultural Bancaja. Del 21 de febrero al 30 de junio de 2019. Comisariado: María de Corral y Lorena Martínez de Corral . Más información en: www.fundacionbancaja.es.

También te puede interesar (enlaces patrocinados):
Esperanza Guillén Marcos et al (2015). Soledad Sevilla: Variaciones de una línea, 1966-1986. Publicaciones de Diputación Provincial de Granada.

Comentarios

lo más visto

El arte comprometido de Isabel Oliver

Isabel Oliver (Valencia, 1946) inicia su carrera artística en la década del setenta, en la vertiente figurativa española que aunaba el pop art y la crítica social. Ese contacto con la realidad se vio marcado por una preocupación feminista que reveló en su pintura situaciones incómodas acerca del lugar de la mujer en la sociedad. Son ideas que se aprecian en su serie titulada precisamente “La mujer”, con que evidencia además el vacío que sus colegas de generación hicieron con frecuencia en torno a este tema.


El juego para entender el funcionamiento de la sociedad El empeño crítico continúa en series como “El juego”, mediante la que plantea revisar los códigos del comportamiento ciudadano. Por esta vía, la artista atiende a las circunstancias políticas de la sociedad española de mediados de los setenta. Visto en un contexto más amplio, la serie permite seguir revisando las condiciones generales del juego como un mecanismo que incide en la vida en comunidad.


Un paisaje pop El empleo del…

Fotografía japonesa en torno a Provoke

Provoke fue una revista de fotografía editada en Japón entre 1968 y 1970, período en que sus organizadores sólo llegaron a publicar tres números. Fue fundada por Takuma Nakahira y Koji Taki, junto con Takahiko Okada, Yutaka Takanashi.  A partir del segundo número contó con la participación de Daido Moriyama.

La aparición de la revista significó una sacudida en el campo de la fotografía, en especial porque asumieron su práctica como la búsqueda y ejercicio de un lenguaje alternativo.

Provoke y la búsqueda de un lenguaje alternativo Provoke es la consecuencia de un proceso de transformación del lenguaje fotográfico que se inicia en Japón a finales de los cincuenta y alcanza hasta principios de los setenta del siglo XX. Esta transformación estuvo motivada por los cambios económicos, sociales y culturales que ocurrieron en Japón luego de la rendición y posterior ocupación estadounidense.

Una primera manifestación de estos cambios en la fotografía nipona se produjo en 1957 con la exposici…

Xu Bing: el poder de las palabras

Xu Bing(Chongqing, China, 1955) es un artista con una destacada trayectoria en la instalación, la caligrafía y la impresión. A través de estos medios se ha concentrado en estudiar principalmente la dimensión política de las palabras y los textos. Su condición de artista contemporáneo de una nación no occidental como China lo ha llevado a explorar las limitaciones y aperturas del lenguaje desde el punto de vista de la interrelación social y el entendimiento que tenemos del mundo.