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Anzo y la crítica del optimismo tecnológico

José Iranzo Almonacid, más conocido como Anzo, fue un artista valenciano con una obra notable forjada en la figuración pop de los setenta y encauzada hacia la crítica social de finales del franquismo. Su trabajo, principalmente en pintura, se nutre de toda la iconografía que la tecnología y la informática impregnaban en el nuevo espacio corporativo que irrumpe en la sociedad española durante aquellos años, y en el aislamiento que rodea al hombre en su deriva posmoderna.


Anzo. Aislamiento 14, 1968

En los años sesenta, el contexto de agitación antifranquista que irrumpió en Valencia dio lugar a la creación de grupos como Estampa Popular de Valencia, del que José Iranzo Almonacid -Anzo- (Utiel, 1931-Valencia, 2006) fue miembro fundador. Esta filiación ejerció una gran influencia en el devenir plástico y conceptual de su trabajo, el cual contó con el favor de la crítica durante esta década y la siguiente.

En esta época, España asumía un proceso de modernización cuyo motor económico se centró en el fomento del turismo. Esto implicó una cierta apertura por parte de la dictadura que fue aprovechada por Estampa Popular para filtrar su arte de crítica social. Tal cuestionamiento se orientó también al papel que las mejoras económicas tuvieron en la aparición de un sector industrial, empresarial y de servicios hasta entonces inédito.

Anzo. Aislamiento 29, 1968

Estos últimos aspectos, en especial su deriva tecnológica, fueron de gran interés para Anzo, quien mediante un hábil manejo de los recursos del pop art pudo hacer una lectura particular de la sociedad española en su paso hacia la masificación. Despojada de su impronta anglosajona, la corriente del pop art se hará presente en la obra de Anzo con un sobrio sentido pesimista y existencial que contribuirá a definir en 1967 su innovadora serie Aislamientos.

El planteamiento de los Aislamientos coloca en una perspectiva crítica el impacto social de la cibernética y sus mecanismos de control, y revela el surgimiento de un individuo alienado e incomunicado en las redes de una estructura tecnocrática. Realizada inicialmente en clave pictórica, pronto la serie hará uso de una imaginería y materiales poco convencionales como el acero pulido, el metacrilato y los circuitos de ordenadores, los cuales se asociaban frecuentemente con un creciente optimismo tecnológico.


Este periodo fue estudiado por el IVAM en la exposición “Anzo. Aislamientos”, con la cual el museo valenciano revisó por primera vez de manera individual una parte de la producción de este artista que había caído en un relativo apartamiento. La muestra estuvo conformada por piezas de mediano y gran formato, entre pinturas, estampas y una escultura, realizadas entre 1967 y 1985. El conjunto se acompañó por películas, libros y revistas que ayudaron a contextualizar las indagaciones del artista, así como el debate intelectual acerca de la eclosión de los espacios distópicos que son representados o sugeridos en sus obras.


También te puede interesar (enlaces patrocinados):
Catálogos
Varios autores (2009). Memòria d'Anzo. Publicacions de la Universitat de València.

Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana (1998). Anzo. Aislamiento 2000. Ediciones Cimal Arte Internacional.


Literatura
Ray Bradbury. Fahrenheit 451. Debolsillo, 2018. 192 páginas.

Miguel Delibes. Parábola del náufrago. Planeta, 2019. 240 páginas.

Aldous Huxley. Un mundo feliz. Debolsillo, 2003. 256 páginas.

George Orwell. 1984. Debolsillo, 2013. 352 páginas. Traducción: Miguel Temprano García.

Kurt Vonnegut. La pianola. Hermida Editores, 2017, 426 páginas. Traducción: José Manuel Álvarez Flórez.

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