viernes, 28 de julio de 2017

Cristina Lucas. Box

Foto: IVAM

Box es la primera de las intervenciones efímeras que forman parte del programa “El IVAM produce”. El proyecto consiste en una fotografía de la artista Cristina Lucas (Jaén, 1973) que reproduce el interior de un nicho mortuorio.

El tratamiento de la imagen, tan descontextualizado y carente de mayores referencias, dio lugar a un austero e inquietante prisma ortogonal que desde sus 9 x 9 metros extendidos sobre una sección de la fachada del museo, se abre a todo un cruce de significados.

Por una parte es una vista de un contenedor funerario que alude al carácter efímero de la vida y a la condición universal de la muerte, y por la otra es la representación de un volumen de geometría desnuda que remite a los pioneros del arte abstracto y a la idea de caja blanca tan afín a la museología moderna.

El concepto museológico del cubo blanco surgió como una manera de garantizar un espacio expositivo neutral capaz de aislar la obra de arte de su contexto inmediato y de garantizar al espectador una experiencia de contemplación pura.

Hoy en día, sin embargo, la tendencia es abrir el museo más allá de sus muros físicos y fomentar un intercambio más integrador en lo social.

A ello ha contribuido el internet y el auge de las redes sociales, pero también un programa expositivo que valora espacios alternativos del propio museo, donde más que la contemplación se tiende a destacar el carácter relacional que pueda propiciar la obra.

En este clima de intenciones resultan coherentes propuestas que incorporen estrategias para subvertir el predominio del cubo blanco como vía única para la interrelación artística.

Así, este tipo de intervenciones llegan a producir cambios en el modo de percibir y relacionarse con el edificio, con significados que se intensifican por la propia temporalidad del proyecto.

Una estrategia para contaminar la imagen aséptica del cubo blanco podría plantearse a través de contenidos asociados a la muerte, no en el sentido escatólogico del término sino como una suerte de vanitas latente que remitiría a la intrascendencia muchas veces señalalada de la utopía moderna.

Algunos de estos contenidos ya han sido asumidos por la arquitectura funeraria más contemporánea y demuestran su pertinencia para ser usados como vía para la resignificación del espacio del museo.


Desde estas ideas se podría abordar el proyecto de la artista multidisciplinar Cristina Lucas para el IVAM, en el cual propone una reflexión sobre aspectos que atañen a lo permanente y lo efímero a través de un lenguaje que nunca ha sido extraño a estas ideas como es la geometría.

En este caso, la artista parece recuperar las nociones de cuerpo y tránsito que habían sido excluidas por el ideal de un espectador etéreo y contemplativo ubicado en el contenedor prístino del museo.

A este fin resulta propicio el emplazamiento de la obra en el exterior del edificio, donde la enigmática fotografía de Lucas debe convivir con la transitoriedad de lo cotidiano, con la percepción más diáfana de lo temporal y con otras expresiones como la publicidad que pugnan también por el imaginario de sus propias promesas, recordándonos que en medio de tanta futilidad habrá siempre una permanencia que nos trasciende.

"Cristina Lucas. Box". Institut Valencià d’Art Modern, IVAM. Guillem de Castro, Valencia, España. Del 20 de enero al 15 de octubre de 2017.


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