Ir al contenido principal

La leyenda de Cal


Por su contenido, la revista Cal es tal vez el medio dedicado a las artes más importante de los años sesenta en Venezuela. Y por su propuesta de diseño, sin duda marcó un hito en América Latina. Sin embargo, su principal aporte no fue consecuencia de una integración "equilibrada" entre diseño y contenido. No se trata de un diseño pensado para estar al servicio del contenido y el lector. Se trata, más bien, de un diseño que busca penetrar en el contenido e interpretarlo gráficamente, al punto de terminar desafiando la convencionalidad de la lectura.

La convencionalidad de la lectura era el centro de interés de muchos creadores en aquellos años sesenta, influidos por ensayos como Obra abierta (1962) de Umberto Eco, que destacan la participación activa del lector en la construcción del sentido, donde ya no solo opera el dominio del contenido, sino de otras estructuras que a su vez pueden aportar múltiples significados. Esas otras estructuras, en el caso de Cal, podrían ser la que provienen de la manipulación de la imagen (ilustración, tipo, composición) hasta que esta pierde su valor referencial inmediato y se convierte en un símbolo de mayor potencia comunicacional. También son los años de Rayuela (1963), la contranovela  de Julio Cortázar que hace frente a la "linealidad" de la lectura y apela al lector como parte activa de la obra.  Así como en Rayuela, en Cal el contenido sería el escenario donde cobran vida los elementos del diseño que terminan por promover la complicidad del lector.

Cuando forma y contenido destabilizan el rol habitual del emisor y receptor, entramos en el terreno del arte. En este caso, la tipografía, las ilustraciones y la diagramacion ya no valen solo por si mismas y se convierten en protagonistas. Este es el terreno de las libertades, del ejercicio creador, y como destaca varias veces el texto curatorial de Lourdes Blanco: es el espacio de la invención. Se trata de uno de los mejores ejemplos de "arte aplicado" que tenemos en el país. Aquí la dimensión artística se hace presente en el proceso de fabricación de la revista, con lo cual, el resultado es una nueva "forma" de comunicación, no otra revista ilustrada más. Esa nueva forma  se adapta sin problemas a la definición que hace su director Guillermo Meneses en el primer número de la revista: un "elemento limpio, capaz de convertirse en imagen perfecta, sin adorno, fiel a sí misma en su cabal hermosura".

Que todo esto haya ocurrido durante cinco años y a través de una revista que se vendía en los quioscos, no deja de ser algo de gran significación y digno de tomar en cuenta en la actualidad cultural venezolana. La exposición "La leyenda de Cal", que se presenta en la Sala TAC del Trasnocho Cultural de Caracas, es una buena ocasión para conocer o reencontrarse con esta obra, lo cual es aún más apreciable cuando reparamos en que hasta el momento no existe una edición facsimilar que salve del olvido final esta singular experiencia editorial.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Joan Pellicer. La sabiduría de nuestras plantas

Vistas de la exposición "Joan Pellicer. La sabiduría de nuestras plantas" en el Museu Valencià d'Etnologia. Todas las fotos: arte de cercanías. Joan Pellicer i Bataller nació en Bellreguard (Valencia) el 10 de julio de 1947. En los años ochenta inició un amplio proyecto de investigación sobre la vegetación que lo llevó a documentar los usos tradicionales de las plantas de la región valenciana. Formado como médico, orientó su trabajo hacia el estudio de la botánica y la etnología en las Comarcas Centrales de la Comunidad Valenciana, también conocidas como Diània. Allí, durante más de treinta y cinco años, Pellicer combinó la labor de ciencia con trabajos de campo a los que incorporaba entrevistas que hacía a las personas de las zonas que investigaba. Estos estudios perfilaron una dimensión particular de la medicina popular, a la que se sumaron elementos de la literatura y los mitos locales. Con esta información pudo documentar un amplio y rico contexto cultur

El arte comprometido de Isabel Oliver

Isabel Oliver. De la serie El juego , 1973 Isabel Oliver (Valencia, 1946) inicia su carrera artística en la década del setenta, en la vertiente figurativa española que aunaba el pop art y la crítica social. Ese contacto con la realidad se vio marcado por una preocupación feminista que reveló en su pintura situaciones incómodas acerca del lugar de la mujer en la sociedad. Son ideas que se aprecian en su serie titulada precisamente “La mujer”, con que evidencia además el vacío que sus colegas de generación hicieron con frecuencia en torno a este tema. Isabel Oliver.  Cosmética  y La familia . De la serie La mujer , 1973. Foto del autor El juego para entender el funcionamiento de la sociedad El empeño crítico continúa en series como “El juego”, mediante la que plantea revisar los códigos del comportamiento ciudadano. Por esta vía, la artista atiende a las circunstancias políticas de la sociedad española de mediados de los setenta. Visto en un contexto más amplio, la

Carmen Calvo. Los cielos están cosidos

Carmen Calvo. Los cielos están cosidos , 2019 Los comienzos de Carmen Calvo (Valencia, 1950) están influidos por el pop art , debido en parte a su cercanía con el también valenciano Equipo Crónica . No obstante, la artista orientó luego su trabajo hacia una visión del objeto definida por el carácter único que pueden otorgarle la memoria y la nostalgia. Este tratamiento la ha llevado al manejo de pequeñas piezas, algunas a modo de vestigio, que ella distribuye en el espacio o en la superficie de la obra. Con esa idea del objeto, Calvo se ha convertido en uno de los referentes actuales en la conceptualización del fragmento y ha extendido su búsqueda a una amplia gama de materiales. La artista está exponiendo actualmente en Valencia la obra “Los cielos están cosidos”, una intervención a gran escala para la fachada del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM). Se trata de una fotografía de ochenta metros cuadrados, tratada a modo de collage, donde predomina un rostro femenino. Sobr