3 ideas acerca de la exposición “Imaginarios mecánicos y técnicos en la colección del IVAM”

De casi 300 obras reunidas en esta exposición en el IVAM, distinguimos tres momentos significativos en la relación entre la tecnología y el arte. Estos tienen que ver con la temprana implantación de la máquina en la vida de las personas a inicios del siglo XX, su presencia en la cotidianidad y repercusión en los discursos artísticos, y finalmente la disolución de la máquina y su metamorfosis en un organismo que parece aspirar a una integración total con el individuo.


Pere Català Pic. Deseig de vol, 1931

Una de las primeras imágenes al comienzo de la exposición es elocuente. Tiene que ver con el deseo de volar. Pero no se trata de un ideal romántico. Aquí alude más bien a un empeño de superación a través del trabajo, y por lo tanto, de la técnica, tal vez de la razón. El contenido de esta primera sala nos informa del cambio que experimentó la sociedad como consecuencia de la revolución industrial: la máquina, la torre, la fábrica, la telecomunicación y el individuo entregado en dar vida con su fuerza al ideal que se estaba alimentando. Todo parece apuntar a un mismo objetivo: acelerar el tiempo. La belleza de todo eso.


Vista de la exposición "Imaginarios mecánicos y técnicos en la colección de IVAM" en el Institut Valencià d'Art Modern

A medida que discurre la exposición vemos cómo se va consolidando una estética que ya no se reconoce en el paisaje y su naturaleza. El cine, el ordenador y el vídeo se suceden como interfases entre el artista y los cambios que se producen en la realidad que le rodea. También hay una especie de nueva organización de la forma artística cuyo origen recuerda el engranaje de la máquina y que se prolonga como una clave hasta la precisión y el cálculo de la abstracción geométrica. También hay una suerte de sabotaje, una actitud que parodia a la máquina y resalta su falta de sentido. No se trata ahora tanto de ser rápidos como de ser precisos, a veces lúdicos. Como una máquina, pero humana.


Íñigo Manglano-Ovalle. Cloud Prototype No. 4, 2006. Colección Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Depósito temporal Colección Soledad Lorenzo, 2014

La última sala tiene sólo dos obras. Se echa en falta un asiento para contemplarlas y pensar en cómo la ciencia y la tecnología han dialogado con las artes visuales en su registro del mundo. Pero aquí ya no hay frontera. El diálogo luce superado porque el ser humano y la máquina aparecen como integrados en un nuevo organismo amorfo o incorpóreo. Es posible que esto se deba a que la máquina ha dejado de ostentar el papel rector que llegó a ocupar en su esplendor moderno. Ya no le interesa la gobernanza sino asimilarse al comportamiento de las personas y aprender de ellas. Ser cotidiana e inaccesible a la vez, como un haz de luz o como una extraña nube.


“Imaginarios mecánicos y técnicos en la colección del IVAM". Institut Valencià d'Art Modern-IVAM. Del 11 de marzo de 2021 al 30 de enero de 2022. Comisariado: María Jesús Folch. Mas información: www.ivam.es

Comentarios

lo más visto

El arte comprometido de Isabel Oliver

Rafael Pérez Contel: la pasión por la enseñanza del arte

Las obras del Equipo Crónica frente al espejo de lo moderno

Xu Bing: el poder de las palabras

Joan Pellicer. La sabiduría de nuestras plantas

María Azorín. La hormiga viajera. Otra forma de ver el mundo