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Irma Blank: un acto de pura escritura

 


La exposición de Irma Blank en Bombas Gens ofrece la oportunidad de acercarse a la obra de una artista que ha hecho del lenguaje el eje de su investigación. En este caso el lenguaje actúa como una posibilidad semántica contenida en los trazos de unos textos que no nos significan nada, pero cuya grafía insondable nos remite al gesto tal vez más humano en esencia: la palabra escrita.

De origen alemán, Irma Blank (Celle, 1934) tuvo que enfrentarse a las barreras que impone la lengua cuando se estableció en Sicilia en 1955. La experiencia de desconocer el idioma le hizo ver la relación, a veces tan frágil, que existe entre la palabra y el pensamiento. Así, a finales de los años sesenta inició una serie de trabajos conocidos como Eigenschriften en los que con colores pasteles repetía constantemente un signo sobre una superficie de papel hasta crear una escritura asemántica de gran atractivo visual.

En 1973 se trasladó a Milán, se acercó a la poesía concreta y comenzó a exponer en algunos espacios de arte y librerías. En esta época realiza la serie titulada Trascrizioni, que son hojas calcadas a mano de la maquetación de periódicos y libros de poesía o filosofía. Nuevamente, no reproduce las palabras sino la distribución de los renglones sobre la hoja de papel como medio para hacer evidente las fronteras lingüísticas y la apertura simbólica de la comunicación visual.

En estos años, Blank se desempeña como profesora de artes plásticas en institutos de secundaria. De allí que las condiciones de concentración que le exige su trabajo artístico la obliguen a trabajar en el silencio de la noche. Este entorno revelará un aspecto singular de su obra, la dimensión acústica que proviene del trazo del instrumento de dibujo sobre el soporte. De tal modo, la labor de Irma Blank se manifiesta no solo dentro de los límites visuales sino en una sensorialidad más amplia que puede expandirse por el espacio expositivo.



En 1983, da un paso más allá en el planteamiento de su trabajo con los Radical Writings, una serie que asume una escritura lineal que tiene como pausa la duración de la respiración de la artista. Esta consideración del cuerpo en la conceptualización de la obra se manifiesta a través de dibujos y pinturas de gran formato donde busca una mayor integración entre color y escritura. A través de óleos, acrílicos y acuarelas aplicados sobre lienzo o papel se observa un desarrollo místico de tonos rosas y violetas y del azul como una alusión a la idea de infinito que rodea a la palabra y el libro.



A finales de los noventa, Irma Blank se concentra en dos series que desarrolla en paralelo. En Hyper-Text superpone palabras que extrae de tres idiomas y que traslada al lienzo mediante la técnica de la serigrafía. En Avant-testo se decide, en cambio, por un trabajo plenamente manual a través de un trazo circular que hace con bolígrafos Bic sobre lienzo o poliéster, en un esfuerzo cuyo resultado monocromo se torna densamente poético.

El interés lingüístico que siempre ha acompañado las indagaciones de esta artista se concretan en Global Writings, una serie de trabajos que hace en el año 2000, ya sea a mano o mediante ordenadores. Para ello crea un alfabeto de ocho consonantes que expresado en libros y textos alude a un lenguaje incomprensible pero universal a la vez.

La etapa más reciente en la trayectoria de Irma Blank se hace eco de las vicisitudes que han afectado su salud y la llevan a desarrollar una obra en la que se propone superar la adversidad física. Titulada como Gehen-Second Life, son hojas sueltas o cuadernos donde se vale de líneas para señalar el límite y la continuidad.

La experiencia de Irma Blank se puede traducir en el esfuerzo de despojar a la escritura de sentido y a partir de allí, del silencio semántico del texto, ver la posibilidad de alcanzar lo que ella llama “un acto puro de escritura”, que ya no se corresponde con el ámbito del saber sino del ser. Esa estructura que desnuda Blank con sus obras sería “el hogar del ser”, el de un texto abierto que en su energía significativa se desprende de su literalidad para abrirse a lo visual.


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