Ir al contenido principal

Esther Alzaibar y los encantos de la circunferencia


Esther Alzaibar (Puerto Rico, 1930) es una referencia importante en la cerámica artística venezolana de las últimas décadas. Su carrera ha transitado por las formas cerradas, cuyas texturas promovían asociaciones simbólicas con cortezas vegetales, pasando luego por un período de depuración de las superficies que aumentó el poder encantador de sus esmaltes.

Bowl, 1994. Colección Mercantil, Caracas



No obstante, el fundamento de su obra incluye además el protagonismo de la forma circular que se extiende en el amplio diámetro que ha hecho célebre muchas de sus vasijas. La regularidad formal ha sido sometida a un proceso de alteración que intensifica el atractivo de su trabajo y confirma su destreza frente al torno.

Sin título, 1994. Colección Mercantil, Caracas

Nacida en Puerto Rico, pero asimilada desde temprano al ámbito venezolano, Esther Alzaibar comenzó desde muy joven su contacto con la cerámica. Su formación estuvo guiada por profesores como Sergio González y Reina Herrera, y una vez graduada en la Escuela de Artes Visuales Cristóbal Rojas de inmediato fue invitada a formar parte del equipo profesoral del Instituto de Diseño Neumann.

Alzaibar desarrolló una importante producción de piezas utilitarias desde el taller Barro y Fuego, que fundara junto con otras ceramistas en 1975 en las inmediaciones de El Hatillo, en Caracas. Desde allí, desplegó una importante labor en el área de formación y de promoción del arte cerámico que sirvió de continuidad a su faceta como docente.

Esther Alzaibar en su taller, 2005

El trabajo que realizó en su taller conjuga no sólo el conocimiento de los elementos que hacen posible la eficacia de cada pieza, sino además la forma callada y constante con que supo preservar la vida de ese importante centro de producción.

Esa experiencia se recrea en cada obra que salió de Barro y Fuego, de allí la calidez que las convierte en testimonio no sólo de las habilidades de Alzaibar para la transformación de la arcilla, sino de su empeño en saber resguardar, a pesar de las dificultades, las condiciones para que el encuentro íntimo y humano con la cerámica se siga llevando a cabo.

Comentarios

lo más visto

Ramón Vásquez Brito: lejanías de silencio

  Ramón  Vásquez Brito.  La blancura de su esencia palpita en la soledad , 1996. Hotel Venetur Margarita, Nueva Esparta, Venezuela El pintor Ramón Vásquez Brito (Porlamar, Venezuela, 1927-2012) destaca por su singular aporte a la conformación de una representación de un paisaje de profunda raigambre humanista. La escena marina que se reitera en sus lienzos acoge contenidos que trascienden la inmediatez de la mirada y se adentran en una simbología de emotivos alcances poéticos, originados de una visión memoriosa de la isla de Margarita. Esta obra corresponde a una etapa en la cual el artista ha consolidado un lenguaje propio que favorece la visión sensible del entorno a través de la pintura. Partiendo del paisaje marino, Vásquez Brito se vale de grandes formatos que insinúan el espacio de la costa, el horizonte y el cielo a través de franjas horizontales, donde el tema casi desaparece para convertirse en una realidad trascendente del motivo insular que fue su origen. Vásquez Brito crea

Minimalismo: hacia un arte sin ambigüedades

   Donald Judd.  Sin título , 1980. Tate Modern El minimalismo es una corriente artística surgida en Nueva York, que tuvo especial protagonismo entre 1963 y 1965. En ella predominan las estructuras geométricas en apariencia simples, cuyas formas, usualmente de colores, sobresalen del muro y se integran en el espacio expositivo, ampliando las dimensiones sensibles del espectador. El término, acuñado por el filósofo Richard Wollheim en 1965, no gozó de la total aceptación de los artistas adeptos a esta corriente, quienes lo encontraron demasiado asociado a un arte simplista o sin contenido. Parte de la crítica y el público también calificó las obras como frías y, en general, alejadas de lo que podía considerarse arte en ese momento. No obstante, la ampliación de las fronteras del arte luego de la segunda mitad del siglo XX hizo posible encontrar experiencias estéticas trascendentes en la manera diáfana y sin ambigüedades de tratar los materiales y disponer las formas geométricas. Pero lo

Marisol Escobar, el pop más humano

Marisol Escobar fue una escultora estadounidense de origen venezolano, quien hizo de la madera su principal material de trabajo. Su obra se desarrolló principalmente en Nueva York, en particular desde los años sesenta, por lo que su estilo frecuentemente es asociado con el pop art. Sin embargo, en su trabajo sobresalen aspectos ligados a la representación del cuerpo que a veces posee rasgos autobiográficos y otras una elocuente dimensión subjetiva de los personajes que representó. Marisol , 1969. Foto:  Jack Mitchell Ciertamente se pueden identificar influencias de  Jasper Johns  y  Robert Rauschenberg , en especial en la incorporación de partes del cuerpo humano hechos en plástico o resina, así como otros objetos encontrados, como elementos que la artista usa en algunos ensamblajes. Marisol.  La Virgen, el Niño, santa Ana y san Juan , 1978.  Galería de Arte Nacional, Caracas Sin embargo, Marisol (París, 1930-Nueva York, 2016) no podría ser catalogada como un referente clásico del pop