Anna-Eva Bergman y la memoria de un horizonte

Anna-Eva Bergman. Nº 2 - 1968 Fjord

La pintura de la artista noruega Anna-Eva Bergman (Estocolmo, 1909-Grasse, Francia, 1987) es de una abstracción hecha a partir de la memoria. La magnitud de sus obras, los tonos de sus colores y la disposición de las formas geométricas que emplea son constantes llamados a las claves de un paisaje familiar.

Anna-Eva Bergman. Nº 17 - 1971 Horizons

Sin embargo, el lenguaje abstracto que maneja con peculiar sensibilidad le permite traspasar las fronteras de lo visible recordado y adentrarse en una suerte de memoria de aquello que no se ve pero que se ha sentido.

A favor de esa dimensión de lo invisible acuden la persistencia del horizonte, las grandes masas de colores sobrios y la inestabilidad luminosa de las hojas de plata y dorado con que rememora la energía contenida de un paisaje nórdico.

Anna-Eva Bergman. Nº 38 - 1969

Al final su obra nos conduce a una poética del lugar cuyo destino sería el de una acepción cósmica y universal de lo mirado. Y esta es una vía de gran valor que la abstracción geométrica consiguió para intentar llegar a un ideal de lo absoluto.

"Anna-Eva Bergman. De norte a sur, ritmos". Del 14 de noviembre de 2018 al 5 de mayo de 2019. Comisariado: Nuria Enguita y Christine Lamothe. Más información en: bombasgens.com.

También te puede interesar (enlaces patrocinados):
Jan Nicolaisen et al. (2018). Anna-Eva Bergman: Light: 1973-1987. Hirmer

Comentarios

lo más visto

Anzo y la crítica del optimismo tecnológico

Jaume Plensa. Poesía del silencio

El diseño más cotidiano se presenta en el Centre del Carme

La edad dichosa. La infancia en la pintura de Sorolla

Retrospectiva de José Sanleón en el Centro Cultural Bancaja

Shigeru Ōnishi. En busca del meta-infinito

Escucha a tu corazón