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Gabriel Moreno. La frágil belleza


En la Antigüedad clásica la belleza se asentaba en la representación del objeto a partir de la justa proporción y medida. Este sentido cobró un nuevo vigor en los tiempos del romanticismo, cuando la presencia afectiva de quien mira se convirtió también en un componente sustancial de lo que era considerado como bello. Será esta comparecencia de los sentimientos y pasiones del artista, aun con sus temores y desesperanza, la que incidirá en el desarrollo del gusto y la complicidad del espectador.

Esta acepción romántica se manifiesta intermitente en la propuesta que Gabriel Moreno (Baena, 1973) presenta en la Galería Pepita Lumier bajo el título “La frágil belleza”. Allí, en un conjunto de dibujos, de mediano y gran formato, ejecutados con grafito, carboncillo y tinta sobre papel, el artista se consagra al estudio del retrato femenino. Las obras, que han sido realizadas recientemente, denotan una mirada que se ve doblegada ante el encanto de lo que el autor define como el objeto sus obsesiones.


Moreno es un ilustrador con una destacada trayectoria en el manejo de las emociones y conceptos que comunica a través de sus reconocidas gráficas publicitarias. Esto le permitió ser incluido en la prestigiosa selección 100 Illustrators, así como firmar la portada del número 4 de la serie Illustration Now!, ambas publicaciones editadas por Taschen. Como artista se ha centrado en el tema de la belleza y la sensualidad femenina a través de una vertiente clásica del dibujo que se expresa en una técnica notable pero también en la búsqueda emotiva a través de la mancha de color.


Las obras de la exposición en Pepita Lumier están resueltas con trazos simples de lápiz o bolígrafo que se extienden en formas más complejas hasta completar una figura femenina casi hiperrealista. Tal logro es contrastado mediante la aplicación de texturas o tatuajes en la piel de la retratada -suerte de body art referenciado- o por otras intervenciones en la superficie del papel. Así la obra alcanza una tensión muy contemporánea entre la sinuosidad que denota la línea y la fuerza que proviene del gesto pictórico.


El prototipo de mujer que surge de esta indagación se ubica dentro de un contexto muy urbano, cuya vigencia no es ajena al ideal de belleza que han promovido tradicionalmente los medios de comunicación social. En este caso, la representación que hace Gabriel Moreno se sensibiliza a partir de “la rudeza de los tatuajes y lo vulnerable de esa figura femenina”, en un doble juego que resulta de la seducción que ejerce el sujeto retratado y la persistencia de quien mira y siente lo que mira.

“Gabriel Moreno. La frágil belleza”. Galería Pepita Lumier. Segorbe, 7. Valencia, España. Del 15 de septiembre al 21 de octubre de 2017.


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