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El Institut d'Historia de la Medicina i de la Ciència "López Piñero", ubicado en el Palau de Cerveró, en Valencia, está presentando la exposición "Escoltar per auscultar. Els sons de la medicina", que en ocasión del bicentenario de la invención del estetoscopio por parte de René Laennec, valora el significado que ha tenido este objeto tan sencillo y necesario en el conocimiento médico. La muestra, de un claro carácter didáctico y organizada según un recorrido temático, se compone de paneles informativos, ilustraciones de época, reproducciones de pinturas, publicaciones originales, objetos y dispositivos sonoros.

Prácticamente hasta la invención del estetoscopio, el diagnóstico de las enfermedades se hacía a través de la interpretación siempre subjetiva de los humores. Sin embargo, se hizo evidente que existían otras señales que tenían que ver con los sonidos y ritmos del interior del cuerpo humano que resultaron útiles en la elaboración del concepto de lesión como unidad morfológica y estructural de la enfermedad. Un inconveniente de esta nueva valoración interna de lo corporal era que el médico, dependiente de su propio oído, se veía obligado a un contacto físico muy estrecho con el paciente, lo cual podría comprometer la objetividad de su observación. En parte por un problema de pudor y también por el sentido positivista de la ciencia que exigía una prudente distancia entre el médico y el paciente, el estudio de los sonidos y ritmos internos del cuerpo planteó un reto que la invención del estetoscopio ayudó a superar.

Para dar cuenta del camino recorrido por la medicina a partir de la creación de este artilugio, la curaduría de esta exposición a cargo de Joan Lloret Pastor organizó tres grandes grupos temáticos. El primero atiende al estetoscopio como elemento clave de la consulta y símbolo del profesional médico; el segundo se concentra en el papel del hospital en los inicios de la medicina clínica; y el último se encarga de la influencia de la evolución tecnológica en el conocimiento del cuerpo humano. Para tratar y evidenciar estos aspectos se dispusieron unos paneles informativos, así como libros y documentos originales, entre ellos la segunda edición del Traité de l'auscultation médiate et des maladies des poumons et du coeur (1826), autoría de Laennec. A esto se suman estetoscopios antiguos y reproducciones de pinturas, donde destaca La visita del médico (1889) de Jiménez Aranda (Col. Museo del Prado) y otras imágenes que permiten apreciar los usos y prácticas más tempranos del instrumental clínico. La muestra se completa con la recreación de un consultorio de época y dispositivos auriculares que ofrecen al visitante sonidos cardiorrespiratorios de personas sanas y enfermas.

La exposición ofrece pistas muy claras para entender el cambio de paradigma que perfiló la medicina como la conocemos hoy en día, y al que la invención del estetoscopio contribuyó en gran medida. En este contexto, la muestra aprovecha la ocasión para destacar la importancia de la investigación clínica en el mejor estudio del organismo humano, al tiempo que enuncia la influencia que estos avances han tenido en la legitimación social de la medicina y su consideración como un poder institucional.

"Escoltar per auscultar. Els sons de la medicina". Institut d'Historia de la Medicina i de la Ciència "López Piñero". Palau de Cerveró. Plaza de Cisneros, 4. Valencia, España. Del 28 de noviembre de 2016 al 24 de marzo de 2017. Comisariado: Joan Lloret Pastor.

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